International Voices,  Keepin' It Real

Across the Sea

Hi APC! My name is Ariella Delapena. Most of the time I just go by Ari. I’m 17 and Filipino. I’m Christian and I’m a military child, so obviously I move around often. With that being said, it’s kind of hard for me to explain where I’m from. I was born in Bremerton, Washington and soon after my family and I moved to Temecula, California. I stayed there for half of 3rd grade. For the rest of elementary school, I moved to San Diego, California. I spent my middle school years in Guam. Essentially, I really feel like I grew as a person on that island. Even though it was just for my middle school years I took pride in living there because my friends were like family to me. They instilled morals in me that I still uphold to this day. They taught me how to love, not in a romantic way, but in a godly way. The day after my 8th-grade promotion, I moved to Yokosuka, Japan. I was definitely angry and upset. The fact that I couldn’t do anything about it made it even worse for me to cope with moving. However, soon enough, I made friends and got close to people! Again, my friends became like family to me. Japan definitely tested my faith in God and in myself. Thankfully, when I was down I had people who became my strength. If I didn’t meet them, I wouldn’t be the person I am today. Eventually, the summer after junior year came, and I was forced to move again. I’m now a senior in high school who just moved back to San Diego, California. I’m honestly not used to “state-side” culture because I’m so used to life overseas. 


Photography inspires me. There’s just something about it that I can’t explain. It might not be the picture that mesmerizes me but the memories behind it. For example, in Japan, a simple shot of my favorite park would mean much more than just the photo. After having a bad day, my friends would bring me to this park and we’d have a mini picnic. We’d share our troubles and comfort each other; then we’d just look at the view. The picture of that park would symbolize the strength of our bond. Another example would be just a simple sunset. To me, it doesn’t even matter where I took it. All that matters is that my friends, whom I call family, are all looking at that same sunset with me. We’re all under one beautiful sky, just in a different part of the world.


¡Hola! Me llamo Ariella Delapena. La mayoría de las veces, prefiero el apodo de Ari. Tengo 17 años y soy filipina. Soy cristiana y una niña de la familia los militares, así obviamente me muevo mucho. Dicho esto, es un poco difícil de mí explicar de dónde soy. Nací en Bremerton, Washington y poco después, mi familia y yo nos mudamos a Temecula, California. Me quedé allí hasta la mitad del tercer grado. Para el resto de la escuela primaria, me mudé a San Diego, California. Me quedé los años de la escuela secundaria en Guam. Esencialmente, realmente siento que creciera como una persona en esa isla. A pesar de que era sólo en los años de la escuela secundaria me llevé orgulla en que vivía allí porque mis amigos eran una familia a mí. Me pusieron las morales que sigo manteniendo hoy. Me enseñaban cómo amar, no de una manera romántica, pero de una manera devota. El día después del ascenso del octavo grade, me mudé a Yokosuka, Japón. Estaba muy enojada y molesta. El hecho del que no podría hacer nadie sobre lo tornó peor a mí para enfrentarse con el movimiento. Bastante pronto, hice amigos y me acerqué a la gente. Otra vez mis amigos se convirtieron en familia para mí. Japón definitivamente probaba mi fe en Dios y en mi mismo. Afortunadamente, cuando era débil tenía gente que se convirtió en mi fuerza. Si no los conociera, no sería la persona que soy hoy. Eventualmente, el verano después mi tercer grado de la escuela secundaria, y me forzó a mudar de nuevo. Ahora, estoy en mi grado final de la escuela secundaria que me mudé a San Diego, California de nuevo. Honestamente, no estoy acostumbrada a la cultura “del lado del estado” porque mi mentalidad fue planteada en el extranjero. 


La fotografía me inspira. Hay algo que no puedo explicar. Puede que no sea la foto que me hipnotiza, pero los recuerdos detrás de ella. Después de tener un día malo, mis amigos me llevarían a este parque y tendríamos un pícnic mini. Compartíamos nuestros problemas, me consolarían y mirarían a la vista. La foto del parque simbolizaría la fuerza del vínculo. Otro ejemplo fue a ser una puesta de sol simple. A mí, ni siquiera importa a dónde lo tomé. Lo único que importa es que mis amigos, que llamo a mi familia, estén mirando esa misma puesta de sol conmigo. Todos somos bajo un cielo hermoso, justo en una parte diferente del mundo

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